Economía de la Atención: El consumo móvil en Colombia y cómo redefine la comunicación digital

En la actualidad, el consumo móvil no solo representa un cambio tecnológico, sino una transformación cultural y económica que atraviesa todos los estratos sociales. En la economía de la atención, el smartphone se convierte en el principal punto de contacto entre personas, marcas y experiencias, pero también en un reflejo de las desigualdades y aspiraciones del país.

En Colombia, el 97,9 % de los hogares cuenta con al menos un teléfono móvil, según el DANE (2024), y más del 72 % de la población accede a internet mediante datos móviles. Sin embargo, las condiciones de conexión varían drásticamente entre regiones y estratos. Mientras en los estratos 5 y 6 el acceso a internet fijo supera el 90 %, en los estratos 1 y 2 tres de cada cinco hogares dependen exclusivamente de los datos móviles o del Wi-Fi público (Asomóvil, 2024).

En Cali, las cifras del Observatorio de Economía Digital (2023) confirman esta brecha: aunque el 95 % de los caleños tiene un teléfono inteligente, el 42 % declara experimentar interrupciones frecuentes en la conectividad por falta de datos. Esto demuestra que el móvil, más allá de una herramienta, es un símbolo de estatus y pertenencia social —un objeto que democratiza la comunicación, pero no siempre en igualdad de condiciones.


Del escritorio al bolsillo: una transformación con acento local

El salto del consumo digital desde el computador hacia el móvil transformó por completo la forma en que los colombianos interactúan con las marcas.
Hoy, el 83 % de las búsquedas en Google y el 90 % del consumo en redes sociales se realizan desde un teléfono celular (We Are Social, 2024). En Cali, las plataformas más usadas son WhatsApp, TikTok, Facebook e Instagram, seguidas por YouTube y plataformas de compra como Rappi y Mercado Libre.

En la práctica, esto significa que:

  • Los negocios locales que no tienen presencia optimizada para móviles pierden gran parte de su tráfico.

  • Las estrategias de publicidad digital (Meta Ads, Google Ads, TikTok Ads) deben adaptarse a segmentos por comportamiento móvil, donde el tiempo promedio de atención es de 6 a 10 segundos.

  • Los usuarios de estratos bajos muestran un consumo más visual y de entretenimiento, mientras que los estratos altos combinan el uso del móvil con transacciones, inversión o educación en línea.

La personalización del marketing digital en Colombia pasa, entonces, por entender el contexto socioeconómico del uso móvil: los algoritmos pueden ser los mismos, pero las condiciones materiales no lo son.


El teléfono como extensión social: interpretación sociológica

El sociólogo Hartmut Rosa describe la sociedad contemporánea como una sociedad de la aceleración, donde la tecnología amplifica la velocidad del vivir. En Colombia, el celular encarna esa aceleración: una herramienta que permite trabajar, aprender y entretenerse en simultáneo, pero también mantener el vínculo social en contextos precarios.

Zygmunt Bauman diría que el consumo móvil es el símbolo perfecto de la modernidad líquida: comunicación constante, vínculos efímeros, necesidad de presencia y miedo a la desconexión. En Cali, esto se observa en la vida cotidiana: el móvil no es solo un dispositivo, es un medio para “estar”, para ser visto y no quedarse atrás.

Finalmente, Shoshana Zuboff alerta que esta hiperconectividad está atravesada por la lógica del capitalismo de vigilancia. Cada toque, desplazamiento o clic produce datos que se monetizan. Las marcas y plataformas que operan en Colombia utilizan esta información para perfilar al consumidor, optimizar anuncios y predecir comportamientos, muchas veces sin que el usuario sea plenamente consciente.

Desde la perspectiva sociológica, el móvil es el nuevo nodo de poder informacional: permite la inclusión digital, pero también consolida la dependencia económica y emocional hacia los ecosistemas tecnológicos.


Estrategias para marcas y agencias en Colombia

Para las empresas colombianas, especialmente las locales o regionales, entender el consumo móvil desde el contexto social es clave para desarrollar estrategias de comunicación efectivas y éticas:

  1. Diseña experiencias inclusivas: piensa en audiencias que dependen solo de datos móviles o Wi-Fi público. Prioriza formatos ligeros, contenido breve y carga rápida.

  2. Optimiza para pantallas pequeñas: el 80 % de las visitas a sitios web colombianos ocurre desde el celular; si no carga bien, la tasa de rebote se dispara.

  3. Crea estrategias geolocalizadas: aprovecha herramientas de Google Maps, WhatsApp Business y Waze Ads para conectar con públicos locales.

  4. Piensa en contextos de uso: en estratos bajos, los usuarios consumen más video y entretenimiento; en los altos, contenido informativo y educativo.

  5. Mide atención, no clics: la métrica clave es el tiempo de permanencia o dwell time, no solo las impresiones.


Conclusión

El consumo móvil en Colombia no puede entenderse solo como una tendencia tecnológica, sino como un fenómeno social y económico que refleja aspiraciones, desigualdades y nuevas formas de interacción. En un país donde el celular es sinónimo de conexión, estatus y supervivencia digital, las marcas deben construir estrategias que reconozcan esa complejidad.

En Soluciones de Marca, creemos que hacer marketing digital responsable implica comprender no solo los algoritmos, sino también a las personas detrás de las pantallas. La atención no se compra: se gana, segundo a segundo, conexión a conexión.

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